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                    Todavía moja la cama...
          
¿Que no debemos hacer?
 

           No pensar en lo de... " ¡ ya se le pasará ! "
 
Es cierto que con el paso del tiempo el niño conseguirá controlar la incontinencia nocturna, pero, ¿cuanto tiempo tiene que pasar para ello?. Puede que, quizás, solo sea cosa de semanas o meses, pero también puede ser que necesite mucho más tiempo, incluso años.
Es un error muy perjudicial para el niño esperar a "que se le pase". Hoy en día todas las formas de enuresis tienen tratamiento y pueden superarse en un tiempo relativamente corto. Siempre es aconsejable, en primer lugar, recurrir a un profesional médico para descartar que el problema se deba a un trastorno orgánico y, en su caso, tratarlo. Por fortuna, normalmente bastará con utilizar un tratamiento de condicionamiento conductual (la "alarma de pipí" o "pipí stop") para superar la enuresis. 

          No se debe castigar, avergonzar o humillar.
Los malos tratos ya sean físicos o psicológicos, además de no ser aconsejables en ninguna ocasión, en este caso  resultan contraproducentes. El  niño no moja la cama por voluntad propia y por mucho que lo desee no puede evitarlo. Por ello, cuando se va a dormir con el temor al castigo, lo único que se consigue es ponerlo nervioso y facilitar la incontinencia. Esto no quiere decir que hay que ser totalmente permisivos, pero tenemos que hacerle comprender que entendemos su problema, que nos preocupa y que le vamos a ayudar, pero que él también tiene que poner todo lo que pueda de su parte.

          No se debe impedir tomar líquidos antes de ir a dormir.
Si bien es cierto que: "cuanto más se bebe más se orina" esta no es la causa de la enuresis.
No permitir al niño tomar líquidos antes de ir a dormir es penoso y le dificultará sentir y reconocer las señales de presión en la vejiga, retrasando el aprendizaje del control de la micción. El niño debe beber con normalidad y orinar antes de acostarse.

          No se debe utilizar pañales.
Los pañales son una forma muy cómoda de despreocuparse del problema, pero lo que tienen de cómoda solución también lo tienen de humillación y de frustración para el niño o la niña. 
Los pañales no contribuyen en nada para superar la incontinencia nocturna. Al contrario, con el pañal puesto el niño se despreocupa y se orina en la cama porque sabe que puede hacerlo sin que ocurra nada y, de esta manera, no puede conseguir el control.

          No se debe levantar al niño durante la noche.
Levantar sistemáticamente al niño a determinadas horas de la noche para ir al servicio a orinar es contraproducente para él y cansado para todos. Con este "sistema" se puede conseguir que alguna noche no moje la cama, pero se despierta al niño independientemente de si en ese momento necesita, o no necesita, orinar y se le impide sentir y reconocer las señales de presión  en la vejiga  retrasando el aprendizaje del control de la micción.

 
 

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